Sin categorizar

Cuando el desprecio al medio ambiente se vuelve contra nosotros.

El caso del Mar Menor, es un hecho  más que tenemos muy visible y cercano que nos tiene que hacer reflexionar sobre  la dirección que estamos tomando como agricultores en nuestros campos. Apostemos por un futuro más ecológico y consciente. Cambiemos la forma de tratar la tierra.

(Artículo): La laguna costera de Murcia, separada del Mediterráneo por un fino cordón de tierra de 22 kilómetros de largo, se ha convertido en un símbolo en España de cómo el desprecio al medio ambiente se vuelve contra los humanos. Recorremos los enclaves del Mar Menor para conocer los peligros que acechan a este paraíso natural y hablamos con quienes luchan por defender la fauna y la flora de su entorno.

FRENTE A EDIFICIOS vacíos de la turística localidad de La Manga y las hileras de terrazas con persianas bajadas, una buceadora rastrea los fondos del Mar Menor. Se llama Francisca Giménez Casalduero y es investigadora de la Universidad de Alicante. Lleva 28 años tomando muestras de especímenes en este humedal. Es febrero de 2020 y aunque el agua se ve limpia y transparente, el diagnóstico de la bióloga resulta demoledor: “Por debajo de tres metros de profundidad, la laguna está absolutamente muerta, no hay nada. Y por encima quedan praderas y algo de vida, pero la situación es dramática”.

El Mar Menor constituye un ecosistema único de agua salada, con cinco islas volcánicas en su interior y una biodiversidad singular, pero también un caso de cómo el desprecio al medio ambiente se vuelve contra los humanos. Son muchos los excesos que han ido enfermando este lugar idílico: primero fueron los vertidos mineros, luego el urbanismo descontrolado y desde hace décadas se sabe que se está produciendo un deterioro por la entrada de nitratos de la agricultura que está llevando el ecosistema al colapso.

(…)“Lo que sucedió en 2016 con la sopa verde fue una crisis de eutrofización grave. La entrada de nitratos hace crecer de forma exponencial el fitoplancton hasta que la densidad de células en el agua es tan grande que no deja pasar la luz. Como resultado, la vegetación por debajo de tres metros no puede hacer fotosíntesis y muere. La descomposición llevada a cabo por las bacterias provoca anoxia (ausencia de oxígeno), lo que acaba con toda la fauna a esa profundidad”, especifica la bióloga Giménez Casalduero. Este episodio supuso un salto cualitativo en la crisis, pues se perdió el 85% de todo el fondo lagunar, que quedó como un desierto de fango. “Antes de 2016 la población estimada de nacras, grandes moluscos bivalvos en peligro crítico de extinción, era de más de un millón de ejemplares, después de 2016 quedaron entre 3.000 y 4.000, hoy la población es menor”.

(…)Tras un respiro desde la crisis de la sopa verde, el humedal volvió a empeorar en 2019. Y entonces llegó esa misma tormenta, la DANA, que inundó Los Alcázares. Como explica Ángel Pérez Ruzafa, catedrático de Ecología en la Universidad de Murcia, la entrada masiva de agua dulce creó una capa superficial sobre la laguna que cortó la difusión de oxígeno en el interior. El resultado fue dantesco: el 12 octubre, la playa de Villananitos, en Lo Pagán, se llenó de peces muertos. El Mar Menor vomitó una masa de cadáveres plateados, entre los que se agitaban y boqueaban chirretes, lubinas, quisquillas, anguilas, cangrejos… Uno de los que se encontraban ese día en la playa era Jesús Gómez, el antiguo patrón de la cofradía de pescadores: “Yo no soy una persona floja, pero me entraron ganas de llorar”. No fue el único al que la imagen de los peces muertos le revolvió el alma. A los pocos días tuvo lugar en Cartagena la mayor manifestación jamás vista en defensa de la laguna: 55.000 personas, algo insólito en una ciudad de 213.000 habitantes. “Sentimos dolor, pero también rabia”, se indigna Isabel Rubio, representante de la organización ciudadana Pacto por el Mar Menor. “Este es un ecosistema que se ha echado a perder por la incompetencia de los políticos que ha tenido esta región”.

Fuente y reportaje completo en: https://elpais.com/elpais/2020/02/14/eps/1581678745_698258.html

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *