Agricultura

Una llamativa alternativa al césped: Praderas con flores silvestres

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Todos hemos oído hablar de las praderas floridas, praderas ornamentales, pero mientras que en otros países ya es una alternativa al césped, la verdad es que en la Península Ibérica su difusión es muy escasa.

Las ventajas son muy evidentes. Bajo mantenimiento o ninguno que se traduce en:

· 1 o 2 cortes al año
· Nula fertilización
· Riegos muy escasos (prácticamente en la instalación y muy ocasionalmente en caso de necesidad)
· Ausencia de tratamientos fitosanitarios
· Creación de un entorno natural y ecológico, donde prolifera la vida de los insectos y pájaros que se alimentan de ellos
· Cubierta verde que puede desarrollarse en zonas difíciles del jardín, como laderas o pendientes, en las que es mas complicado tener un césped convencional.

También tiene alguna desventaja, y es básicamente que es una zona mas recreativa para los sentidos que para su utilización como zona de esparcimiento o juegos. Por eso debemos reservar zonas complicadas del jardín o por ejemplo si tenemos un área muy grande de césped que nos da mucho trabajo, podemos acortarla y establecer en la periferia una alternativa al césped como es una pradera ornamental a base de Wildflowers.

Lo ideal es mezclar una mixtura de flores silvestres Wildflowers con alguna gramínea, recomendamos una mezcla de Festucas finas: Ovina, Rubra, conmutata, litoralis.
Esto nos asegura que no existirá competencia entre las Wildflowers y las gramíneas. Las Festucas finas tienen una germinación mas lenta que otras y tienen una buena resistencia a la sequía, así como a la sombra que presumiblemente les crearan la flores silvestres, pero hay otras alternativas.

Cómo sembrar y mantener Wildflowers Flores silvestres:
· Preparar el terreno formando un lecho de siembra bien perfilado. Migajoso en superficie y bien asentado a nivel subsuperficial.
· Sembrar preferiblemente en primavera temprana
· Regar para facilitar la germinación y la nascencia, si el régimen de lluvias no las garantiza.
· No debe regarse como un césped. Los riegos deben ser de apoyo, pero suficientes como para garantizar su supervivencia. El riego en exceso provoca un crecimiento de la vegetación que tratamos de evitar. En ausencia completa de riego, la pradera tiende a ser colonizada por la flora autóctona, perdiendo calidad ornamental. De mediados de septiembre a mediados de abril no suele ser necesario regar.
· En cuanto a las siegas, se recomienda un desbroce a primeros de marzo, antes de comenzar la floración; otro a final de septiembre, a su finalización.

Siguiendo estas sencillas instrucciones y teniendo claro el objetivo de esta siembra, obtendremos una pradera que colmará todas las expectativas tanto del profesional como del aficionado.

Vía: Zulueta